
Hace 2 años, se ha corrido por todo Seattle una noticia que nos ha abrumado a todos, una chica llamada Marie Windestlow fue asesinada el 27 de Noviembre del año 2009, se dice que su cuerpo se halló enterrado en el mismo lugar del homicidio, un lugar subterráneo de Port Ángeles, ubicado en Forks, Hoy se cumplen 2 años de su muerte, y me encuentro en su tumba, Marie, era una joven con mucho futuro por delante, tenía una familia, amigos, un amor y un sueño, esa misma chica era mi mejor amiga, y hoy en día me la han quitado.
-Susan, Susan…ya es hora.
Samuel, mi mejor amigo siempre me acompaña en todo, y hoy es un consuelo enorme, y una gran ayuda para esta tristeza, tiene 16, y lo adoro, es como mi hermano solo que el no vive junto a mi.
-¿La hora de que?-respondí-
-Ya ha terminado, vámonos, este lugar huele a muerto.
Solté una pequeña carcajada, el no entendió por que.
-Se supone que estamos en un cementerio menso!
Le dí un pequeño empujón.
-Ah!, claro.
Lo abrasé por un instante, y hundí mi rostro contra su pecho, había llorado demasiado y no quería que la gente se enterara.
El me apretó entre sus brazos y se alejó unos centímetros para ver mi expresión.
-No llores más…y ya vámonos, se nos hace tarde.
-¿Tarde para que?
-Es una sorpresa, adelante vámonos.
-te dije que no quiero nada.
- Susan, Dime algo, ¿Acaso alguien va a prestarte atención cuando dices eso?
-Podrías…
Nos encaminamos al auto para dirigirnos a esa tal sorpresa que me tiene preparada Samuel.
Pero antes de llegar a la salida de aquel horrible lugar, algo nos obstaculizó la puerta.
- Joven, Samuel Williams?
Me quedé paralizada un segundo. Era un hombre alto, de piel oscura, ojos negros y amenazantes, su placa plateada llamaba demasiado la atención, y allí me di cuenta de que se trataba de un oficial.
-¿Ocurre algo oficial?
Pregunté estupefacta.
-Si, oficial, que sucede?
Preguntó mi amigo quien palideció de inmediato.
-Joven.Samuel Williams, usted es acusado del asesinato de la señorita Windestlow, por homicidio y desacato a la ley, tiene derecho a guardar silencio y si no tiene algún abogado la nación le prestará uno.
Solté su brazo muy rápido al caer en al cuenta de que esto no era un sueño, lo esposaron y lo encaminaron hacia la gran camioneta del oficial.
-Pero no lo entiendo ¿Qué hace? Yo no soy culpable de nada, yo no he matado a nadie, esto es un error oficial.
Samuel repetía eso mientras yo seguía en este trance, paralizada en toda la puerta del cementerio, reaccioné a tiempo y caminé apresuradamente hacia ellos.
-Oficial, esto es un error, el no ha cometido ningún delito ni homicidio, déjelo libre.
Aquel hombre se dio media vuelta y me miró con incredulidad.
-Me temo que usted también debe acompañarme a la comisaría señorita.
-¿Pero que?
El oficial me agarró de un brazo y me ordeno que me subiera al auto.
Aquel viaje hacia la comisaría estuve muy nerviosa, yo soy inocente y mis padres me están esperando en casa.
Yo no paraba de decirle al conductor que estaba equivocado pero el oficial solo me ignoraba.
Samuel y yo nos lanzábamos caras confusas y nos preguntábamos el uno a otro sobre que demonios estaba pasando.
Cuando llegamos nos bajamos y nos encerraron en una celda, nos ordenaron que esperemos y que nos avisaban cualquier cosa, que ellos iban a investigar.
-Susan yo…
- Samuel, tu asesinaste a mi mejor amiga?...
Se me salió una lágrima
-Susan, escucha yo…
Esperé unos segundos a que respondiera pero el solo me miraba y susurraba mi nombre.
-Samuel, dime…¿Tu fuiste el maldito que asesinó a Marie?
No me respondió.
-Eres un imbécil!...no aguarda ¡Yo soy la tonta que te creyó! Por todos estos años he confiado en ti y tu me pagas matando a mi mejor amiga?
-Susan escuchame…yo…
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